Algunas de las mejores frases que recuerdo de las borracheras son: “Cuando digo ambos, me refiero a todos”, “El verdadero José José, soy yo” y “Vengan a ver las nalgas peludas del Hugo”. Las primeras dos son cortesía del Chuletas, la última es del Bebé, quien se inmortalizó mientras Hugo intentaba tomar un baño para aminorar los estragos del alcohol.
Cuenta la leyenda que, mi persona, después de haber ingerido unos cuantos jaibolitos, empezó a gritar: “Yo, Cocomski adulterado, con corazón en forma de lastímame, reflejo marchito de la sonrisa de Dios, con Hueso como nombre y solitario, mal correspondido, hambriento, mísero y tronante por apellido. Me encamino a tu recuerdo; el cual es como un paredón de fusilamiento, sólo que más agresivo”.
Me gustaría creer que fue cierto. Pero me cuesta entender, no el cómo pude hilvanar tantas frases, sino cómo los ahí reunidos pudieron recordarlas con tamaña exactitud.
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1 comentario:
En una fiesta, una prima no saludo a la pareja de un tío. Cuando ella se iba a despedir de él, le comentó lo siguiente (ya con unos tragos encima): "Eres mala onda, no saludaste a Miguel, cuando te despidas, lo saludas".
En un "after XV años" uno de mis primos (bajo el influjo de unos tragos de cognac) afirmó: "Le lloré más a mi perra Laika que a mi suegra".
Por lo pronto, recuerdo esas frases etílicas.
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