Me caga Dylan,
me dice y apaga el radio,
me caga su pinche guitarrita
y su voz de perro pateado.
Aparte, ¿qué es esa mamada de
tangled
up in blue?
Llevas años escuchando esa rola,
ya cambia,
no mames,
además al puto concierto fuiste con
alguien más,
no te hagas pendejo.
– Sí, fui con mi compa el Sócrates. –
Y enciendo el radio de nuevo.
Ella está descalza,
sabe que adoro sus pies,
y sube el derecho al volante.
Mira, traigo un dedo hinchado,
es que me pegué con la cabecera,
adivina qué estaba haciendo,
pregunta.
Yo no contestó,
porque hay cuestionamientos
que es mejor no contestar.
Además, cuando manejo
soy toda concentración.
Oye, te estoy hablando,
insiste,
adivina qué estaba haciendo
y me pone el dedo gordo en la cara.
– No sé, me doy, anda dime. –
Me estaba pintando las uñas
de color amarillo,
sólo para ti.
Mientras trato de comprender de dónde
infiere que me gusta el color amarillo
se pasa al asiento de atrás,
es muy ágil la muchacha.
A ver, súbele a la rola,
igual y me he perdido de algo
y por eso no me gusta.
Le subo.
Ella se acuesta, y por el retrovisor
retroviseo que se quita la blusa.
Si te orillas dejo que me toques las
orillas.
– Es un juego de palabras muy gastado. –
Tal vez me lo publiquen.
– No creo. –
Ahora publican cualquier cosa. Hasta
roturas.
– Pero bien que te gustó. –
Nomás un poema.
Tanguita down in blue, canta.
Traigo calzón azul para que haga
contraste con mis uñas amarillas.
Lo pienso un momento
y me orilló.
Es que perdí la concentración, le comento
al pasarme al asiento de atrás.
¿Sabes que vas a escribir sobre esto?
– No lo creo. –
Sí, pero no vas a escribir mi nombre,
porque te pegan.
– No, no lo voy a escribir
porque tu nombre
sólo cobra sentido cuando
yo lo digo,
y no cuando alguien más lo lee. –
Escribe eso, y que ahí termine
tu pinche poemita.
“– No, no lo voy a escribir
porque tu nombre
sólo cobra sentido cuando
yo lo digo,
y no cuando alguien más lo lee. –“
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